Permite que te diga cosas sobre lo profano, cuando mi corazón haya sanado de este desgarrón que padece ahora mismo. Se paciente. Lo que duele, ha de pasar. Deja cicatrices, pero siempre pasa. Nada puede doler eternamente. No con la misma intensidad del principio.
Esto de dar y recibir tanto amor, para después quedar abrazándote a la nada, deja un hueco bien difícil de llenar así de golpe. ¿Que hacer con los espacios tan llenos de vacío y de ausencia que antes estaban repletos de amor incondicional?
¿Lo sabes tú?
... tampoco yo. Y por eso lloro y me duelo, pero la sensación va cediendo al amor que sigue vivo, aunque ella, mi Muñe, ya no.

¡Vaya!
ResponderEliminarReleyendo este escrito aplica no solo para la muerte de una mascota, como era el caso en este entonces. También aplica a mas duelos.