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domingo, 6 de mayo de 2018

A la deriva


La blogósfera está plagada de páginas abandonadas. Anduve paseando por ahí... como reconociendo el terreno que hace tiempo me gustaba visitar. Algunos de los escritores tenían cosas realmente lindas y dejaron de publicar sin mas. Otros no tanto como lindas, pero entre divertidas y picantes se quedaron dormitando un sueño del que parece que no despertarán. ¡Hay de todo! Uno visita, lee y regresa o no. Es lo divertido de encontrar cosas interesantes. En gustos se rompen géneros. Pero entra una especie de nostalgia cuando visitas blogs abandonados. 
Nunca fui partidaria de jugar a "te visito si me visitas". Si te visito es porque me gusta o me gustaba hacerlo, punto. 
Paseos virtuales que solían dejar un aprendizaje, una sonrisa o sorpresas tenebrosas. ¡Cualquier cosa podía suceder!
Lo que me enganchó en primera instancia. Imaginar a quien escribe. Deleitarme de todo lo que discurre entre letras sin tinta y gente sin rostro en mi memoria.
Me gusta aprender ¿sabes? y conocer las entretelas de la gente que me resulta atractiva por sus escritos. Tal vez soñar un poco y a veces dejar volar la imaginación junto con centenares de mariposas fantásticas. Pero las brutales dosis de realidad plantadas en fotos no solicitadas masacraban a las pobres mariposas sin remedio.
Una es humana pues, y se sabe que la humanidad es imperfecta, quejumbrosa y exigente. Por eso mi predilección a tener la piel de letras... y que otros la tuvieran para mi.
¿Qué tan difícil era eso?



2 comentarios:

  1. Algunos los seguimos intentando pero no con tanta facilidad como antes, cada vez es más difícil escribir algo que nos parezca que merezca la pena. Pero tú tuviste tus blogs también muy abandonados.
    Abrazos.

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  2. Fue involuntario, querido amigo. La vida lo lleva a uno donde le da su regalada gana. Tanto si quieres como si no. Pero así es esto.
    Gracias por visitarme
    Abrazos vestidos de apapachos

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