Si piensas que la vida es peligrosa, prueba la rutina. Es mortal.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009
Lluvia
Iba mojándose de lluvia, el hombre de la moto se detuvo al lado del camino. ¿Te llevo? preguntó amistoso. Ella aceptó, no por la lluvia, sino por aquella mirada en la que se perdió instantáneamente.
No hacía falta que el hombre de la moto fuera en moto. Tampoco hacía falta que lloviese. Tal vez ella, mojada, estaba en el momento de aceptar. Justamente. ;-)
Pues sí, ¡claro que estaba mojada! llovía a cántaros. Por otra parte, no era cualquier motociclista apestoso y mamarracho. Este, además de ser guapillo, con ojos enormes y expresivos, llevaba recortado el cabello con decencia y vestía chamarra de piel negra y pantalón de mezclilla, todo limpito. Cuando menos es en lo que pensaba al escribir mi intento. ;-)
No hacía falta que el hombre de la moto fuera en moto. Tampoco hacía falta que lloviese. Tal vez ella, mojada, estaba en el momento de aceptar. Justamente. ;-)
ResponderEliminarPues sí, ¡claro que estaba mojada! llovía a cántaros.
ResponderEliminarPor otra parte, no era cualquier motociclista apestoso y mamarracho. Este, además de ser guapillo, con ojos enormes y expresivos, llevaba recortado el cabello con decencia y vestía chamarra de piel negra y pantalón de mezclilla, todo limpito.
Cuando menos es en lo que pensaba al escribir mi intento.
;-)