Me gustó ser llamada pecadora. Porque de acuerdo a los cánones establecidos ¡Eso soy! cuando menos de pensamiento. Pero me da alegría pensar, que cuando muera, si recuerdo algo de lo que hice, no será que me senté en una mecedora a ver pasar la vida. Cuando pude volar, volé... convertida en letras.

Pecadora de pensamiento... Volar convertida en letras... Todo eso queda bien. Aunque he conocido a alguna que, en un momento dado, se dedicó a pasarlo todo a limpio y, luego ya, no ha habido quien pudiera pararla, menuda se puso la tía de farotona.
ResponderEliminarSaludos.
FAROTONA= Persona descarada y sin juicio. U. t. c. adj.
ResponderEliminar¡Que rico! ¿no? ;¬)
Que de limpios y tragones "y cuadrados", (añadido mío) están llenos los panteones. Jajajajaja
Sí, es cierto. Pero también lo es que están también ocupados, los panteones digo, por gente que vivió la vida de veras, de verdad, gente que superó las letras con la práctica y que, aunque no lo escribió, dejó con su experiencia letras muy bien marcadas en su piel, no en teoría.
ResponderEliminarLan, la la laaaaaa
ResponderEliminarDe hecho, los panteones son muy heterogéneos, ¿no?
La muerte sí que es incluyente, no excluye A NADIE. Jajajajaja
Besazos
Es verdad, pero unos se van con las cosas muy bien trabajadas, pasadas a limpio, y otros sólo a medias, y otros con las cosas vividas sólo en en la imaginación. Aunque, claro, cualquiera sabe lo que hizo cada cual, hay poca gente que diga la verdad o, si a veces la dice, tampoco se sabe en qué proporción. Tal vez por eso la muerte no sea excluyente y, como a esa señora le da todo igual, nos admita a cada cual con las mentiras respectivas.
ResponderEliminarBueno, que lo pases bien.
También tú, señor Soros. Pásala bien.
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