Se puede, si se quiere, ser mas hiriente con tres palabras bonitas y bien escritas, que con los peores insultos del mundo. Es un arte que pocos pueden manejar con genialidad. Reservado para unos cuantos. Tienen la particularidad del rayo. Aturden y enceguecen. Te dejan temblando. Si tienes la suerte de que no te calcinen al instante.

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