Hasta ahí tuvo la duda.
Porque la imagen en primer plano pudo ser obra de la casualidad.
El vínculo, un error.
Las letras... ya se sabe; para cualquiera que estuviera leyendo.
No se adjudicó nada, pero sintió curiosidad otra vez.
Se imaginaba muerta. Sepultada en definitiva para aquel Yolyamanitzin.
Pero un buen día:
Él volvió para romper el muro de silencio sepulcral.
Sin vestiduras, sin patria y sin nombre.
Volvió sin regresar; pero volvió.
Interesante...
Mas intrigante aun, que siguiera enojado con ella.
¿Por qué?
¿Tomarse la molestia de volver solo para espetar?
No tenía sentido.
Dijo Joaquín:
"No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa"...
Pero no habiendo perdón evidentemente y tampoco olvido...
¿Qué era aquello?
Sacó sus propias conclusiones.

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