Ni a usted, ni a la súcubo celosa que le ronda.
Sándalo y paz,
incienso y calma.
Casualmente disfrutaba del paisaje.
Entonces lo vi.
Una imagen disparando la memoria.
Recuerdos sepultados.
Un personaje,
un parecido,
y una historia.
Es verdad
yo toqué la puerta
pero usted abrió.
Nos desnudamos ambos.
Luego la vida,
las circunstancias,
algún error idiota,
la fatalidad,
y el fin.
Yo cerré mi puerta.
Guardé silencio.
Fui prudente.
Y soy la misma a la que usted dijera tantas cosas.
No tengo por que ser otra.
Con todo y eso
alguien
vino a mi.
Patéticamente
airada,
hiriente,
y reclamando.
Sin haber necesidad.
Debo decirlo.
Por mi parte,
cuando cerré mi puerta.
Cambié la chapa
y tiré la llave.
Le consta.
Sin embargo,
de su lado,
jamás cerró la ventana que da a mi casa.
Sigue abierta.
Por los motivos que sean.
Tápiela usted.
Le toca.
Sándalo y paz
Incienso y bien.

... supongo que GRACIAS.
ResponderEliminarEstoy muy gratamente sorprendida de encontrar este blog tuyo.
ResponderEliminarY yo mas gratamente sorprendida de encontrar tus comentarios.
ResponderEliminarQue bien que lo encontraste. Me encanta tu visita.
Abrazo